Mi historia
Antes de Atrom, era el que arreglaba de todo con un destornillador
A los 14 años agarré mi primer destornillador para arreglar computadores y electrónicos en mi barrio, cobrando por mi propio trabajo. Esa curiosidad — entender cómo funciona algo y ver si puedo hacerlo funcionar mejor — nunca se fue. Creció conmigo.
A los 14 años
Arreglando computadores por mi cuenta
Antes de escribir una sola línea de código, desarmaba computadores y electrónicos, arreglaba lo que otros ya habían dado por perdido, y cobraba por eso. Fue la primera vez que entendí que la curiosidad por cómo funcionan las cosas podía pagar cuentas.
Universidad
Tecnología y después ingeniería electrónica
Estudié con esfuerzo las dos carreras — primero tecnología, después ingeniería electrónica — porque nadie me las regaló. De ahí viene la disciplina que le pongo a cada proyecto hoy.
Primeros años de carrera
Trabajando y estudiando, ciudad tras ciudad
Empecé a trabajar como empleado muy temprano, muchas veces estudiando y trabajando al mismo tiempo, viviendo en distintas ciudades de mi país según lo que pedía la carrera. Eso me enseñó a adaptarme rápido y a entregar donde sea que estuviera.
La llegada a Estados Unidos
Sigo siendo ingeniero, ahora en tecnología para el cuidado ocular
Ese camino me trajo hasta Estados Unidos, donde sigo trabajando como ingeniero en una de las empresas líderes en productos para el cuidado de los ojos. La tecnología, los computadores y, más recientemente, la IA nunca dejaron de apasionarme.
Por qué Atrom
Construir algo propio
Atrom es trabajar en ambos frentes por ahora: mantener mi empleo mientras construyo algo propio — una forma de dejarle un legado a mi familia y de ayudar a que otros negocios crezcan con lo mismo que me apasiona: diseño web, IA, apps y electrónica.
Así que cuando trabajas con Atrom
No contratas una agencia. Trabajas directamente con alguien que lleva toda una vida aprendiendo cómo funcionan las cosas y que trata tu proyecto como parte del legado que está construyendo.